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MÚSICA Y TRASTORNOS DEL LENGUAJE. Traducción del artículo “Musica e disturbi del linguaggio: prospettive e tecniche d’intervento”

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A seguir os dejo la traducción de un artículo en italiano, publicado en el portal “psicologia24.it”. Podéis leer el artículo original en el siguiente enlace: https://www.psicologia24.it/2017/11/musica-disturbi-linguaggio-prospettive-tecniche-intervento/?fbclid=IwAR3MyU9rvgxdq0mFTVZyqgV0OFjOVI1KIuN7IRiNiMnmu_wySQLBVBTO2l4

MÚSICA Y TRASTORNOS DEL LENGUAJE: PERSPECTIVAS Y TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN

La música, cómo el lenguaje, es una actividad exclusivamente humana.

Es una forma de comunicación, tiene un valor simbólico y a menudo se define como un medio de comunicación universal ya que es una capacidad innata, inteligible por todos y que pertenece a cada ser humano.

Sin embargo la música es una actividad relacionada también con el aprendizaje, si pensamos en la práctica de un instrumento musical.

Diferentes factores han hecho difícil la comprensión de la relación entre música y lenguaje, sobre todo en los niños.

En primer lugar por las definiciones excesivamente restrictivas de la música, que han difundido algunas hipótesis hechas sobre adultos, y aplicadas directamente a los niños.

En segundo lugar, la música y el lenguaje a menudo han sido tratados como sistemas en gran parte independientes, cuya convergencia dependía de factores cuales, por ejemplo, la formación musical.

 

El trastorno específico del lenguaje y la música

 

Un trastorno del lenguaje que puede indicar un problema subyacente con el oído musical es el trastorno específico del lenguaje – TEL.

El TEL es un trastorno común de la infancia, que implica dificultad de comprensión y/o de la utilización del lenguaje, a pesar de que exista una inteligencia normal y un ambiente de aprendizaje suficiente, ausencia de déficit auditivos o de problemas psicopatológicos.

Cuando no son tratadas, estas dificultades del lenguaje tienen implicación importantes sobre otros aspectos del desarrollo del niño, tales como el éxito escolar, social, comportamental y emocional.

Las dificultades de lenguaje demostradas por niños con TEL pueden presentarse en diferentes aspectos del lenguaje: a nivel de la estructura de las frases (sintaxis), en la estructura de las palabras (morfología), en el significado de las palabras (semántica) y en la organización de los sonidos para formar las palabras (fonología), además que en la utilización del lenguaje en ámbito social (pragmática).

A pesar de que los niños con TEL representen una población heterogénea, una característica común es su dificultad específica en las áreas de la sintaxis y de la morfología.

Muchos niños disléxicos tienen dificultad al hablar a tiempo con un metrónomo, a percibir un ritmo y a percibir un tiempo. De todas formas es interesante notar que para algunos disléxicos la lectura musical puede resultar más fácil que la de las palabras, mientras para otros sucede lo contrario.

Cómo en la dislexia, los niños que desarrollan un TEL tienen dificultad en la elaboración y en la discriminación de los contrastes de tiempo. (Corriveau et al., 2007). Un niño con TEL parece mostrar una sensibilidad reducida a la duración de los sonidos, ya visible a los dos meses de edad (Friedrich et al., 2004, Corriveau et al., 2007) y tiene sobre todo un déficit de elaboración sintáctica que abarca también la sintaxis musical. (Jentschke et al. ,2008).

Muchos déficit de aprendizaje lingüístico parecen estar conectados a déficit de la elaboración de los estímulos auditivos en entrada (musicales – sonoros). Esta definición más amplia del trastorno puede ayudar a desarrollar y a sostener varias tipologías de intervención a través de la música, o, mejor dicho, a través de la musicoterapia.

 

¿De qué forma la música influye sobre el lenguaje?

 

Uno de los objetivos de las estrategias de intervención sobre sintaxis y morfología para la adquisición del lenguaje es aumentar la relevancia de las características morfo sintácticas.

Este abordaje está influenciado por las teorías que sugieren que las dificultades de lenguaje mostradas por niños con TEL se deben a competencias de elaboración auditiva muy pobres.

La hipótesis es que el aumento de la relevancia de las características morfo sintácticas puede reducir la demanda de elaboración cognitiva, que a su vez lleva el niño a poner más énfasis en el aprendizaje del lenguaje.

Modificando los elementos prosódicos del lenguaje, cómo transformar la longitud o la duración de las palabras, o producir palabras con una dinámica más variable, puede aumentar su relevancia.

La efectividad de la modificación de la prosodia en el aprendizaje de nuevas palabras ha sido ampliamente demostrado con niños con TEL. La modificación de los elementos prosódicos del lenguaje es exagerada en las canciones, que en definitiva son una combinación de lenguaje, melodía y ritmo.

Añadir la melodía y el ritmo puede otorgar un aumento natural de la relevancia de las características específicas del lenguaje. Diferentes estudios con diferentes poblaciones han comparado los efectos de las canciones sobre el habla durante la presentación de estímulos que consistían en aprendizaje de palabras, producción verbal y textos escritos.

Estos estudios han otorgado indicaciones positivas sobre el uso de las canciones para la rehabilitación y el aprendizaje del lenguaje. La melodía y el ritmo constituyen así dos componentes principales de la música utilizados como medio de rehabilitación/re-educación.

Como dijimos anteriormente, el trastorno específico del lenguaje ha sido definido por algunos, cómo un déficit de elaboración, o sea los niños muestran una dificultad de percepción, de mantenimiento, de interpretación y de integración del input auditivo (Leonard & Weber-Fox, 2012).

Es posible entonces  que el añadido del elemento musical otorgado a través del ritmo y de la melodía pueda reducir el esfuerzo cognitivo para la elaboración de las señales auditivas, de tal forma que los niños puedan focalizarse sobre el aprendizaje del lenguaje. Lo modelos rítmicos del lenguaje que son exagerados en las canciones, facilitarían e intensificarían la percepción y el aprendizaje del lenguaje.

Un estudio de Schon et al. (2016)  ha demostrado que durante el aprendizaje de un nuevo idioma, los elementos melódicos y rítmicos ayudan a los participantes a reconocer los perfiles de las palabras y, por ende, aprenden nuevas palabras con más facilidad en comparación con los participantes a los cuales se presentan solo secuencias habladas.

Esto sigue estableciendo una prueba evidente de cómo hay algunos elementos de las canciones que pueden ser eficaces en la intervención sobre el lenguaje para niños con TEL que presentan problemas de elaboración.

 

El ritmo

 

Resultados de estudios de electroencefalogramas -EEG sugieren que el ritmo, especialmente la métrica musical en las canciones que se alinea con los acentos lingüísticos, mejora la comprensión de los textos a través de la sincronización de la actividad neuronal con las sílabas fuertes (Gordon, 2011)

Esto otorga una primera evidencia neurológica sobre la capacidad del ritmo en facilitar el aprendizaje y la memorización de la letra de las canciones. Está también en línea con las hipótesis que sugieren que el ritmo inherente a las canciones otorga una estructura métrico-temporal que permite de agrupar las informaciones a nivel perceptivo y de subdividirlas en unidades más manejables a nivel cognitivo, así de facilitar su memorización.

 

Las canciones

 

Por lo antedicho, parece evidente que el aprendizaje lingüístico esté muy facilitado por el apoyo de las canciones, influyendo tanto a nivel rítmico cómo melódico. La presencia de una estructura rítmica puede mejorar la discriminación fonológica, ya que el cambio de las sílabas a menudo está acompañado por un cambio de entonación y de acentuación.

Además, la estructuración constante de los aspectos musicales y lingüísticos optimiza el funcionamiento de los mecanismos de aprendizaje: es más fácil aprender el texto de una canción cantándola que solamente hablando.

Si tomáramos en consideración que la música es parecida a la prosodia, estos resultados estarían en línea con los estudios que demuestran cómo la prosodia es fundamental para la segmentación del lenguaje.

Más allá de los estudios científicos que apoyan el rol de la canción en facilitar el lenguaje, las canciones son un estímulo agradable para los niños, que les otorga un contexto en que pueden aprender mejor.

Ya que las canciones son agradables y motivadoras, permiten que niño practique a través de la repetición sin convertirse en un ejercicio monótono. Esta repetición es fundamental en la intervención lingüística.

La utilización de repeticiones y rutinas familiares durante el aprendizaje del lenguaje está también sujeto a la idea de entregar recursos, o sea cuando las secuencias son repetidas se da por cierto que los niños puedan reducir la cantidad de recursos asignados a la comprensión y se puedan focalizar especialmente en el aprendizaje.

 

El uso de la musicoterapia en los trastornos del lenguaje

 

La música es un medio atractivo, apetecible, accesible, que alienta y motiva a los niños a comunicar de forma más intensa, más eficaz y confidencial. En el momento en que los niños empiezan a explorar su voz, descubren su fuerza en crear los sonidos que surgen de ellos mismos, y de hecho la música y la voz humana favorecen la expresión de uno mismo.

La prosodia, que es el elemento musical de la expresión vocal, está considerada la aportación fundamental y el aspecto principal del desarrollo del lenguaje en la infancia y a lo largo de la vida.

La musicoterapia puede desarrollar de forma efectiva las habilidades rítmicas y prosódicas cuando estas son deficitarias, permitiendo una mayor eficiencia de la memoria de trabajo para la elaboración y la comprensión del lenguaje (Grosz et al, 2010)

Las investigaciones indican que el musicoterapeuta puede implementar las estrategias y las técnicas para satisfacer las necesidades comunicativas del niño. Grosz (2010) habla de un abordaje individualizado, especialmente inherente a la improvisación que incluye y refleja la expresión musical y vocal de cada niño.

En la práctica musicoterapéutica se habla simplemente de improvisación creativa aunque con una finalidad: la idea es de estimular las respuestas del otro de tal forma que empiece a vocalizar, a crecer y a reflejar diferentes modelos rítmicos y melódicos. A seguir reportamos algunos ejemplos prácticos de cómo se pueden utilizar los instrumentos en un trabajo de musicoterapia sobre el desarrollo del lenguaje.

Cuando los niños tocan su instrumento favorito o un instrumento que de todas forma les motiva a comunicar, los niños se sienten involucrados y contribuyen ellos solos a la mejoría de sus capacidades lingüísticas, además de la actividad sensorio-motriz.

Los niños están muy interesados y motivados por los instrumentos que reproducen sonidos de animales, cómo por ejemplo un güiro, que puede imitar el sonido de una rana. Estos instrumentos estimulan a tocar y a crear los sonidos de los animales. Otra forma es utilizar unas maracas de diferentes forma cómo si fueran frutas, por ejemplo una manzana, un plátano o una naranja.

Esta forma de tocarlos permite utilizar canciones que hablan de la actividad de comer (entonces una acción de rutina), y al mismo tiempo la elección y el uso de nombres que ayuden la categorización a través del juego. Además, los instrumentos de viento  pueden resultar muy útiles para entrenar el cierre de los labios, el tono muscular oral y la coordinación del flujo del aire.

Además, la libre exploración del instrumento facilita también la vocalización y la salivación excesiva. El potencial de poder evocar a través de la actividad instrumental y vocal estos efectos, incluye la posibilidad de crear un juego creativo, espontáneo, centrado en el niño y colaborativo.

 

La musicoterapia como terapia de soporte al lenguaje

 

Parece evidente que la terapia musical es funcional tanto para las cualidades musicales y prosódicas, como para el desarrollo del lenguaje. Durante las sesiones de musicoterapia los niños parecen acceder al propio potencial y también son capaces de adaptarse a otro ambiente, así como a las nuevas situaciones, como por ejemplo utilizar propuestas musicales simbólicas de imaginación, utilizar canciones con temas de fantasía o juegos con sonidos.

La mejoría de las capacidades cognitivas parece tener efecto también sobre los modelos de acción, que parecen más coordinados e integrados entre ellos. La integración del pensamiento y de la acción requieren necesariamente una capacidad cognitiva significativa. La musicoterapia puede potenciar estos recursos y promover esta integración entre el pensar y el hacer.

Las secuencias repetitivas y el uso de pausas e interrupciones al final de cada frase de canciones familiares pueden motivar el niño a anticipar y contribuir a terminarlas, mientras las canciones creadas al momento, con la imaginación y la fantasía, pueden evocar un sentido de identidad musical y de pertenencia personal.

Los terapeutas del lenguaje y los musicoterapeutas tienen que desarrollar juntos abordajes sistémicos, en un contexto multidisciplinario y de trabajo colaborativo. Compartiendo los objetivos y trabajando juntos tanto sobre la intensidad y la velocidad del lenguaje, como sobre la inteligibilidad, musicoterapia y logopedia pueden crear un proceso terapéutico flexible y eficaz, ideal sobre todo para los niños con trastornos del lenguaje.

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